El que mucho abarca… trabaja 10.5 horas

Víctor Manuel Zárate Acosta
Gerente de Mercadotecnia
CoSphere Consulting Group

Tras leer el informe de la OCDE "Una Mirada a la Sociedad", me llamó fuertemente la atención la estadística de que los mexicanos ocupamos el primer lugar en horas de trabajo (10.5 horas diarias) y un impactante segundo lugar en desigualdad de ingresos, asociada también con una muy baja productividad.

  • Al final del día, todo se reduce a una ecuación muy sencilla y es ¿Cuánto estamos invirtiendo contra cuanto estamos generando?, aparentemente es productividad, lo cierto es que muy probablemente estamos hablando de factores más profundos y menos transaccionales como lo puede ser el enfoque estratégico, la vocación de la empresa y por supuesto, temas de administración del desempeño y hasta la visión de quienes hoy dirigimos compañías.

Si hacemos el análisis anterior, podríamos sorprendernos al pasar de un tema de “presionar” más a la fuerza productiva a un tema de “dirigir” sus esfuerzos inteligentemente. La estadística no ahonda en las causas de la falta de productividad, sin embargo no deja de ser sólo una resultante de una falta de estrategia, y sobre todo, una falta de focalización y priorización. ¿Le dice algo la frase de Peter Drucker “No hay nada más inútil que hacer eficiente algo que ni siquiera debería ser hecho”?

Sería bueno tal vez, preguntarnos algunas cosas para no caer en discusiones –algunas de ellas, hasta semánticas- sobre lo que debería ser una jornada laboral exitosa –de nuevo, no hablé de “productividad-.

Revise esta última pregunta, se la haré de nuevo: ¿Cuánto de su tiempo, invierte en cumplir los objetivos más importantes de su estrategia corporativa y cuanto invierte en sacar pendientes y cumplir tareas que no tienen nada que ver con su misión o visión?

Valdría la pena multiplicar esta última pregunta por el número de colaboradores que hoy hay en su organización, seguramente podrá encontrar que el primer siguiente paso, es preguntarnos ¿Qué estamos haciendo hoy, que no deberíamos estar haciendo? Entonces, y sólo entonces, podríamos hablar de desarrollar al interior de la organización un trabajo efectivo –de nuevo, no necesariamente “productivo”-, totalmente alineado con su estrategia, filosofía y por supuesto, sumamente enfocado en aquellos procesos que generan valor a su organización y su comunidad.