La educación superior en México: Panorama y Perspectivas

El valiente nuevo mundo de la educación superior en México.

 

Alexandro Hernández Liceaga
Gerente de Consultoría
CoSphere Consulting Group

Durante muchos años, un artículo de fe de los encargados de las políticas de desarrollo en México y en el mundo, considera que los ejes de educación y salud son fundamentales para la creación de riqueza. Y por supuesto que hay muy buenas razones para considerar que esta creencia es fundamentalmente cierta.

Sin embargo, en el caso de la educación superior se está dando un fenómeno muy curioso, podríamos decir que paradójico. Un creciente número de egresados –titulados o no- de Instituciones de Educación Superior (IES) se dedican a actividades no relacionadas con sus estudios. Una estimación conservadora del tamaño de este fenómeno plantea que entre el 30% y el 35% de la población económicamente activa con estudios de profesional superior se encuentra en esta situación 1. En muchos casos, estas actividades se realizan en el sector de la economía informal, lo que significa un tremendo factor de frustración para muchos de estos egresados, y sin duda, un enorme derroche de recursos para el país.

En este contexto vale cuestionar las creencias respecto a la educación superior como factor de desarrollo por si misma, y poner el asunto en una perspectiva más amplia. No es, por supuesto, la primera vez que se plantea este cuestionamiento 2. El desarrollo parece estar más relacionado con cuestiones estructurales, como el tipo de estímulos que establecen las instituciones de un país. Para ponerlo en términos más crudos: las instituciones que promueven una cultura de cabildeo por encima de una cultura de empresarialidad e innovación no generan condiciones de desarrollo, no importa cuanto se invierta en educación.

Esta posición extrema pone a las IES, sobre todo a las públicas, en una posición de virtual jaque. Sin embargo la salida a este dilema es posible a partir del establecimiento de un par de posturas sistémicas y humanistas. Sistémicas porque buscan vincular a los fenómenos universitarios con otros fenómenos y tendencias a nivel nacional y mundial. Humanista, porque parten de la convicción de las capacidades de transformación de las personas ante la existencia de condiciones aparentemente inexorables.

En primer lugar, habrá que considerar que la educación superior es un factor de progreso siempre y cuando se encuentre sintonizada con las necesidades de la sociedad y del mercado empleador, y al mismo tiempo sea capaz de crear condiciones de generación de empleo.

En segundo lugar, el sistema educativo nacional no sólo está ligado al resto de los sistemas nacionales. El fenómeno de globalización provoca que ahora hablemos de competitividad de países o bloques de países. Al hablar de competitividad de los países, resulta cada vez más claro que las estrategias de desarrollo basadas en ofrecimientos de mano de obra barata tienen serias limitaciones. Por el contrario, las transformaciones de perfil de competitividad más importantes están basadas en la capacidad de los países para insertarse exitosamente como asimiladores en una primera instancia, y posteriormente como generadores, de nuevas tecnologías. Dicho de otra forma, las transformaciones con mayor capacidad de generación de desarrollo están fundamentadas en la capacidad de las naciones de integrarse con las cadenas de producción mundiales de nuevos conocimientos. Es natural que las IES tengan un rol determinante en este contexto.

Tendencias mundiales

Estamos hablando de fenómenos muy estudiados en el ámbito internacional. Tanto la UNESCO3 como la OCDE4 como el Banco Mundial 5 han reflexionado acerca de los aspectos que mayormente influyen a las IES de todo el mundo. Los temas recurrentes en estas reflexiones son las siguientes:

El panorama en México

El sistema de educación superior en México atiende a una matrícula de cerca de 2,200,000 estudiantes. Aproximadamente uno de cada tres estudiantes en este nivel realiza sus estudios en instituciones privadas, con una tendencia a que aumente esta proporción. Este es un fenómeno muy interesante, puesto que las políticas que establecen instituciones públicas y privadas difieren entre si de una manera muy significativa. De la misma manera, la coordinación de políticas públicas es –naturalmente- mucho más difícil en el caso de las instituciones privadas.

El Programa Nacional de Educación 2001-2006 7 plantea tres grandes retos del sistema de educación superior de México: a) acceso, equidad y cobertura; b) calidad; c) integración, coordinación y gestión del sistema de educación superior. Sobre estos aspectos se plantean los objetivos estratégicos para este periodo. Sin demeritar ni minimizar la importancia que estos objetivos tienen, la reflexión del papel de las IES en el desarrollo del país sigue siendo un asunto pendiente. Más allá del valor obvio que implica una mejor educación en una mayor población, tenemos que regresar a cuestionarnos si las IES deben contribuir al desarrollo de sus zonas de influencia.

Por el lado de las IES privadas hay una interesante segmentación, con cuatro bloques claramente discernibles.

El primero lo constituye un pequeño grupo de universidades que, a partir de sus necesidades de expansión, se ha enfocado a vincular muy cercanamente a sus planes de estudio con las necesidades y posibilidades de empleo del país. Este sector tiene su mercado objetivo en los segmentos de ingreso medio, que usualmente han mantenido a sus hijos en escuelas privadas, pero que difícilmente tienen la posibilidad de pagar las colegiaturas de las instituciones del segundo sector. Los grandes retos de este sector se centran en mantener sus niveles de calidad y de colocación de egresados frente a una masificación muy buscada. Desde el punto de vista académico su talón de Aquiles puede ser el tema de la formación integral, dado el riesgo de centrarse excesivamente en una educación profesionalizante.

Un segundo segmento lo constituye un grupo de universidades muy prestigiadas, con un alto nivel académico y reconocido prestigio, pero con posibilidades limitadas o nulas de expansión, en razón de una saturación de su nicho de mercado. Los retos de este pequeño grupo de universidades están en el éxito que tengan con sus alianzas e incursiones de internacionalización.

El tercer segmento es el de un conjunto de universidades muy tradicionales, con mucho tiempo de presencia en el sector de la educación y con un buen prestigio. Es predecible que enfrentarán ofertas para ser adquiridas por universidades o grupos que buscarán aprovechar su posición para posicionarse favorablemente en el mercado mexicano.

Finalmente, el “alumno problema” del mercado, muy dinámico y muy numeroso, lo constituye el sector “patito”. A diferencia del primer segmento, el sector patito aprovecha el mercado en expansión, y especialmente aquel creado por un creciente número de rechazados de las universidades públicas, para ofrecer opciones de educación relativamente económicas, pero con una calidad académica dudosa y dificultades importantes para que sus egresados puedan conseguir empleo. Aunque en el corto plazo sus estrategias pueden ser exitosas, en el largo plazo es muy probable que se encuentren frente a serias crisis de credibilidad. Sobre todo, a medida que la información disponible sobre los resultados de estas escuelas sean conocidos y ponderados. En ese sentido, y por el bien de todo el sector de la educación superior en México, es importante que la transparencia se refiera no sólo al manejo financiero y operativo de las universidades públicas, sino a la evaluación del impacto de todo el sector.

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Es previsible un crecimiento anual de la matrícula de educación superior de entre un 10% y un 15% anual, lo que significa una duplicación de la matrícula –o sea, del mercado potencial- en un lapso menor a los 10 años. Esto representa un reto formidable para las universidades públicas en términos de cobertura, y una oportunidad irrepetible para las IES privadas, dado el perfil en evolución de la pirámide poblacional.

¿Cómo enfrentar el reto?

La complejidad de la situación de la educación superior no admite soluciones simplistas. Pero tampoco puede realizarse sin instrumentos adecuados de gestión y una adecuada priorización de iniciativas. Para enfrentar estos retos, las universidades pueden beneficiarse de la aplicación de un conjunto de instrumentos de gestión.

Conclusiones. Hacia un nuevo sistema de educación

El brave new world de los sistemas educativos muestra un panorama bastante turbulento. Estamos en el vértice de cambios de todo tipo: sociales, gubernamentales, tecnológicos, pedagógicos. No son aguas fáciles de navegar para los rectores de las IES. Pero también es cierto que hay tecnologías y mapas de navegación para avanzar en este ambiente, siempre y cuando este claro el rumbo. Es crítico que la “flota” de las IES en México logre estos cometidos, pues sólo así su contribución al desarrollo del país trascenderá el discurso tradicional del valor de la educación por si mismo y se convertirá en un elemento real de creación de desarrollo y competitividad como nación.

 


1 Análisis de CoSphere con datos de la Encuesta Nacional de Empleo y estadísticas del Observatorio Laboral de la STPS.
2 Eduardo Andere hace una interesante revisión de los argumentos que cuestionan a la educación como factor de desarrollo, en "Banco Mundial vs. McKinsey & Company" Foreing Affaires en Español, Abril-Junio 2005.
3 Synthesis report on trends and developments in higher education since the World Conference on Higher Education (1998-2003), UNESCO, 2003

4 On the Edge: Securing a Sustainable Future for Higher Education, OCDE, 2004
5 Higher Education Relevance in the 21st Century, Michel Gibbons, World Bank, 1998