Renovarse o morir.

Así de fácil...

Héctor Lozano Moreno
Socio Director General
CoSphere Consulting Group

En los últimos años hemos escuchado tanto palabras como globalización, libre comercio, competencia, tecnología, sistemas de información, inseguridad, empleados remotos, internet, y otras del estilo, que hemos perdido de vista el impacto que han tenido en nuestras vidas y en las empresas en que laboramos.

¿Se ha puesto a reflexionar que en la geografía mundial han aparecido países como Chechenia, Eslovenia y otros, que hasta cuesta trabajo recordar? ¿Qué hace más de 6 años en México cambió un sistema político que tenía ya 70 años? ¿Qué el 11 de septiembre derrumbó las creencias acerca de la imbatibilidad de la principal potencia del mundo? ¿que el caso Enron puso en entredicho la ética y los sistemas financieros del planeta? ¿que las empresas multinacionales están cubriendo la geografía mundial y que en países como México representan una verdadera amenaza para la industria local? ¿que hasta hace unos años China era un país cerrado y que hoy tiene en jaque al mundo? ¿Qué el Internet ha invadido nuestras casas y nuestros trabajos?

Las empresas vivían de la producción en serie y su mayor preocupación era reducir los costos y alcanzar las mayores eficiencias posibles, pero eso ya no funciona. Hoy, las empresas están luchando por la supervivencia. Reducir costos ya no es suficiente. Los clientes nos hemos vuelto cada vez más exigentes. Pedimos calidad en los productos, precios bajos, un servicio de excelencia, tiempos de entrega cada vez más bajos, innovación, valor agregado. Y aún así, en cuanto percibimos algo más en otro proveedor, nos vamos con él sin remordimiento alguno.

Los nuevos tiempos exigen por parte de las empresas una mayor velocidad de aprendizaje, así como esquemas más flexibles de ingeniería, producción, distribución, administración y control. Los modelos que servían anteriormente, ya no son válidos. Es más, no se trata de un cambio en las reglas del juego… se trata de un juego completamente nuevo, del que hay que aprender las reglas y saberlas aprovechar.

¿Usted, tiene o participa en una empresa que se ha puesto a la altura de las circunstancias o en una que sigue atrapada en el pasado? Lo invito a reflexionarlo. Hacer conciencia es el primer paso y es preciso darlo. Quien no aprenda el nuevo juego, corre el riesgo de quedar fuera. Así de fácil, y así de duro.