Siga estos sencillos pasos y fracase al implantar Balanced Scorecard

Héctor Lozano Moreno
Socio Director General
CoSphere Consulting Group

Mucho se ha dicho a últimas fechas acerca del Balanced Scorecard —o Cuadro de Mando Integral—. Pese a ser considerada una de las 75 ideas más prominentes del siglo XX, y haberle dado fama y fortuna a sus autores (Robert Kaplan y David Norton), por una excesiva mercantilización y (perdóneme usted el término) prostitución del concepto, consultores y osados, han venido dando al traste con los enormes beneficios que este modelo (y no herramienta como algunos insisten en llamarle) podría traerle a su empresa.

La administración estratégica del desempeño basada en Balanced Scorecard permite, a través de un enfoque sistémico, garantizar la formulación y ejecución de una estrategia de negocios completa, integrada, pertinente, poderosa y enfocada, que le permitirá alcanzar un desempeño superior y, por qué no, ganar la carrera a sus competidores.

Valiéndose de potentes técnicas y herramientas, tales como los mapas de estrategia –que son la expresión sistémica de la estrategia de negocio expresada a través de objetivos conectados por relaciones de causa-efecto–; tableros de control –que permiten medir y dar seguimiento a los objetivos estratégicos–; portafolios de proyectos –conjunto estructurado y priorizado de iniciativas clave–; mecanismos de seguimiento y gobierno corporativo; así como instrumentos organizacionales y de cultura que mueven a los ejecutivos y al personal en general a enfocarse, alinearse e integrarse en torno a la visión y objetivos institucionales, el Balanced Scorecard ha venido a llenar los huecos que durante años la planeación estratégica había dejado.

No cabe duda que en el mundo de hoy existen grandes retos. La carrera es a morir. Sin una estrategia y capacidad para ejecutarla disciplinadamente, las organizaciones no tienen futuro. No tengo ninguna duda de ello. La mayoría caerá rápidamente; otras seguirán dando la batalla por un tiempo, pero si no se renuevan…, si no ven hacia afuera y hacia el futuro…, si no apuestan por la innovación, la tecnología y el conocimiento, terminarán por correr con la misma suerte.

A las compañías aún les queda algún tiempo para transformarse (aunque no mucho). Es el momento preciso para reflexionar y hacer estrategias. La competencia cada vez es más feroz y los cambios en el mercado y la tecnología, se suceden a una gran velocidad. Después será demasiado tarde.

Si usted es visionario y exitoso, le recomiendo no seguirlo posponiendo; pero también le sugiero tener cuidado, mucho cuidado. Emprender un gran programa de transformación basado en el Balanced Scorecard puede ser sensacional, pero es preciso que medite en qué se está metiendo. No es que no deba hacerlo, ¡al contrario!, definir una estrategia de negocio clara y poderosa e implantar un sistema de gestión que le permita ejecutarla al pie de la letra en toda la compañía, le puede traer cambios positivos radicales en su desempeño, pero de no hacerlo bien le puede hacer gastar tiempo, dinero y esfuerzo. Si no mantiene los siguientes casos en mente, lo menos malo que le puede ocurrir es que no pase nada en su compañía y con toda seguridad usted renegará de haber malgastado sus recursos en este rimbombante tema de moda: el Balanced Scorecard.

10 reglas básicas para lograr un gran fracaso

Siga al pie de la letra las siguientes reglas —no es necesario seguirlas todas, con cualquiera de ellas será suficiente— y descubra lo rápido que se aproxima a lograr un estruendoso fracaso.

Sin duda, hay más motivos de fracaso que los que acabo de mencionar, porque la gente tiene una gran habilidad para inventar maneras de abandonar una estrategia o convertirla en un desastre. Sin embargo, las organizaciones que emprendan la implantación de un programa de Planeación y Gestión Estratégica con comprensión, compromiso y un vigoroso liderazgo ejecutivo, seguramente triunfarán.

Los beneficios del éxito pueden ser espectaculares.