Reingeniería de procesos en una empresa

Dúo perfecto para la competitividad

Inteligencia de negocios y gestión estratégica: un círculo virtuoso para la competitividad.

Con frecuencia se piensa que la inteligencia de negocios consiste en el proceso de extracción y explotación de la información que reside en los sistemas transaccionales, y que mediante mecanismos de análisis y presentación de datos, genera en las organizaciones la capacidad de entender los resultados del negocio, ayudándole a tomar mejores decisiones y perfeccionar su estrategia. Sin bien esto no es incorrecto, varios errores se cometen al reducir este concepto:

La inteligencia de negocios no ve sólo hacia adentro; también obtiene información del medio externo, la procesa y la convierte en conocimiento, manteniendo una prospectiva hacia el mercado y ámbitos como el económico, político, social y tecnológico.

Evalúa el desempeño corporativo con base en la estrategia.

No está relacionada sólo con sistemas de información. Se trata de procesos de investigación y análisis de las variables que juegan a favor o en contra del negocio.

Es un proceso continuo que ayuda a mantener enfocada y pertinente la estrategia

Hoy está fuera de duda que la gran complejidad de los negocios obliga a las organizaciones a tener una estrategia y tener la capacidad de ejecutarla, monitorearla y mantenerla actualizada y siempre vigente.

Es fácil decirlo. ¡Es tremendamente difícil lograrlo! Se requiere contar con un potente modelo de gestión estratégica que permita ir desde la formulación de la estrategia hasta su implementación y gobierno en todos los niveles de la organización, logrando hacer del proceso estratégico, un proceso continuo.

En ello, la inteligencia de negocios juega un papel fundamental. Sin conocimiento del entorno externo e interno no hay estrategia; sin medición y análisis del desempeño, la estrategia queda obsoleta; sin estrategia, no hay competitividad y sin competitividad, las empresas mueren.

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